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Más Matemáticas y menos Lengua en Primaria diciembre 9, 2006

Posted by elpoderdelcubiculo in Educación, Matemáticas, Opinión.
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Vía Menéame me entero de que el Consejo de Ministros acordó ayer reducir el número de horas lectivas de Lengua y aumentar el de Matemáticas en Primaria. Aún así, Lengua seguirá siendo la asignatura que contará con mayor número de clases.

La verdad es que no creo que esta decisión solucione algún problema, pues siempre he defendido que, independientemente de las leyes que se promulguen, el estudiar o no depende del estudiante o, en edades tempranas, como en el caso que nos comtempla, de los padres. No obstante, y dejando a un lado este argumento, no puedo dejar de alegrarme, como estudiante de una ingeniería que soy, de que se le reste protagonismo a las asignaturas de letras frente a las de ciencia.

Especialmente me alegro cuando recuerdo las innumerables ocasiones en las que tienes que aguantar que algún estudiante de letras recrimine tus opiniones con argumentos de tal peso como las matemáticas no sirven para nada o para qué quiero yo la física. Debo reconocer, sin embargo, que en cierta medida tienen razón: los conocimientos son útiles en la medida en la que los utilizamos: a un traductor de inglés el cálculo de estructuras no le servirá de mucho y para un ingeniero saber qué es un complemento directo será completamente inútil.

Pero dejando eso a un lado, y partiendo del supuesto de que todos deberíamos saber un poco de todo no puede tolerarse que la ciencia esté en un plano secundario. El problema es que se ven las matemáticas y todo lo técnico en general como algo superflúo: cuántas veces habremos oído eso de a mí no me preguntes que soy de letras. Al revés es poco frecuente.

Y ocurre así porque alguien que quiera estudiar una ingeniería tiene que estar estudiando filosofía, historia y lengua durante todo el bachillerato y sólo se libra de ellas cuando empieza la carrera. En cambio, si alguien no quiere estudiar matemáticas, puede dejar de verlas al final de la ESO. Esto no quiere decir, sin embargo, que deban eliminarse las asignatura de letras; lo que si que hay que hacer es enfocarlas de una forma distinta: en una educación que se supone orientada a comenzar unos estudios técnicos no puede dedicarse más de la mitad de las horas lectivas a asignaturas que no están relacionadas con los estudios que se van a iniciar. Si sería positiva la creación de una asignatura de cultura general, en la que se enseñe a expresarse correctamente o a redactar escritos, por ejemplo.

Porque es en eso precisamente en lo único que tienen razón quienes defienden la supremacía de las letras frente a las ciencias: la corrección a la hora de expresarse, tanto de forma oral como escrita, es imprescindible e incluso más importante que las matemáticas. Pero nada más. Porque si inútil es saber que es un coseno, tanto o más lo es saber quién escribió La celestina.

La ciencia, al contrario de lo que muchos creen, está presente en nuestra vida diaria de una forma mucho más intensa que la lengua o la literatura. La ciencia sirve para ir a comprar una bombilla y no pedir una de 220 vatios, para interpretar el plano de la casa que quieres comprar, para saber cuántos intereses tendrás que pagar por el crédito del coche, para que cuando alguien diga la palabra decibelio no pensemos que nos están insultando, para saber por qué cuando conectamos muchos aparatos a la red eléctrica saltan los plomos, para saber por qué los días son más cortos en invierno, para saber por qué cuando nos metemos en la bañera cuando está llena, el agua se sale o para saber por qué la imagen y el sonido de un partido de fútbol llega con retraso.

Ahí quedan algunas aplicaciones de la ciencia. Porque que a nadie le quepa duda: la ciencia es mucho más práctica y necesaria, incluso en la vida diaria que las letras. Prueba de ello es que el mundo no podría vivir sin ingenieros, técnicos y científicos en general y, sin embargo, si lo podría hacer sin escritores y poetas. Recordemos que las obras de arte son importantes como parte de nuestra cultura, pero los puentes, las centrales nucleares o los hospitales, por poner tres ejemplos, son imprescindibles, y es precisamente la ciencia en general, y la ingeniería en particular, la que permite su construcción.

Después de todo eso debe de ser lo que tanto les molesta: que aquéllo que tanto critican es infinitamente más útil y práctico que lo que tanto defienden.